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Salimos de Valencia dirección Roma en Avión, y pillamos un autobús del aeropuerto a la Estación central de Tren de Roma. Allí, y después de dar muchas vueltas por el subsuelo de la estación de trenes, dimos con la parada de metro que nos llevaría a nuestra habitación, me sorprendió el precio del billete, sólo 1€. Nos alojamos en el B&B Vatican City, fue una decisión perfecta, barato, arreglado, a 5min del Vaticano, y justo enfrente de una parada de Metro, a demás tenía su propia cocina y nos hacíamos nosotros mismos la comida allí.

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El primer día pudimos visitar algunos edificios gubernamentales por fuera, algunas plazas públicas, la famosa Fontana de Trevi, que para variar, estaba repleta de gente y era muy difícil poder hacerte una foto allí, el Panteón, que tenia media fachada con andamos debido a su restauración, pero si pudimos acceder a su interior, y contemplar su enorme cúpula agujerada de más de 2000, construida con cemento.

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A continuación visitamos el Monumento Nazionale a Vittorio Emanuele II, que al igual que el Panteón, tenía medio monumento tapado a causa de su restauración, y desmerecía un poco si vista, no obstante, era impresionante, sobre todo su enorme caballo de bronce.

A la tarde, entramos al tan famoso Coliseo de Roma, que no decepcionó, me imaginarte todo aquello en su época de esplendor, con todas sus gradas, con todas sus arcos, y daban ganas de colarse por zonas no abiertas al público y encontrar rincones únicos que fotografiar.

Después de cenar, nos acercamos a la Plaza del Vaticano, para poder contemplarlo de noche e iluminado.

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Al segundo día, y tras una larga cola, entramos a ver la Basílica de San Pedro en el Vaticano, su interior dorado no deja indiferente a nadie, y menos aún los rayos de luz que entraban pos sus ventanas.

Tras visitar la Basílica por dentro, estaba la posibilidad de subir arriba a al cúpula, y valió la pena hacerlo, las escaleras eran estrechas, y incómodas, pero al llegar arriba se podía contemplar toda Roma a sus pies.

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Después de comer cogimos el Metro y fuimos a ver el Foro Romano, muy en ruinas, lo mejor conservado eran el Arco de Severo Séptimo. Nuevamente me imaginaba todo aquello en su época, y sentía que estaba pisando el mismo suelo que antaño pisaron los césares romanos.

Tercer y último día de visitas lo reservamos para el Museo del Vaticano, estoy convencido que ni ellos mismos saben la cantidad de arte que tienen, a todo esto, uno de los nuevos pecados de la Iglesia es «acumular excesivas riquezas». La joya del museo es sin duda la Capilla Sixtina, la cual esta completamente prohibido fotografiar, incluso intenté fotografiarla sin flash y me llamaron la atención.

A la noche, dimos una vuelta por la Roma iluminada, y me decepcionó un poco un poco algunas zonas, que no tenían iluminación o esta era muy pobre.

Finalmente, al día siguiente hicimos el recorrido inverso de metro, autobús, avión, para regresar a Valencia.

En definitiva, durante los tres días que estuvimos allí, nos dio tiempo para poder visitar y disfrutar del arte y del encanto Roma, un lugar que recomiendo visitar al menos una vez en la vida.

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