Un día volvia de una ruta por la Fuente Roja, y pasando por el puente de Fernando Reig, vi esta casa, solitaria y vacía. La reacción fue de «Esto des de cuándo está aquí?». Pues si, había pasado centenares de veces por ese puente, y nunca me había fijado en esta casa abandonata.
Así que avisé a un amigo de Alicante (Clicks) que le gusta mucho fotografiar también casas en ruinas, y también se apuntó Txemania, que hacía mucho tiempo que no lo veía. Me dijo Clicks que fuese unos días antes a la casa para ver si era accesible antes de que el subiese de alicante, pero estaba tan cansado de la ruta de la Fuente Roja, y me dolían tanto los pies, que no pude ir.
Y por arriesgarme, me dí un buen susto al ver que la valla estaba cerrada, y había un buen muro infranqueable, pero dimos un largo rodeo por todo el perímetro de la casa, hasta encontrar un agujero de apenas un metro, por el que se podía acceder al interior del recinto.
La casa era muy laberíntica, y se notaba mucho el contraste de la parte rica de la casa, de la pobre.
Daba la sensación de que estaban limpiando la casa, ya que al llegar al palomar de arriba, este estaba impecable de limpio, había una luz y unos colores muy bonitos para fotografiar.
Sin duda, la anécdota de la casa, fue cuándo, como si de una película de terror se tratase, estábamos en la parte baja de la casa, y Txema intentaba acceder a una puerta cerrada, empujándola con bastante fuerza y con todo su cuerpo, pero no podía abrirla, y cuando por fin había desistido en abrir la puerta, de repente se abre muy rápidamente, como si del interior alguien la hubiese abierto. Nos quedamos muy extrañados, y no sabíamos si entrar a la habitación o no, finalmente entramos los 3, y la puerta no se cerró con nosotros en su interior, así que descartamos que fuese un fantasma.
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